Arquitectura Bioclimática

Hipócrates, padre de la medicina occidental decía que para formular un diagnóstico correcto es preciso conocer al paciente en su totalidad: qué come, dónde vive, cómo se comporta, etc. En sus inicios, la medicina tomaba muy en cuenta el hecho de que las formas, los colores e incluso los materiales podían modificar el estado de salud de las personas. Es por esto que podemos considerar que la evolución de la medicina marca el nacimiento y evolución de la “arquitectura bioclimática”.

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Chukum acabado Maya

Si bien la Riviera Maya ha tenido un desarrollo desmedido, en los últimos años se ha retomado la conciencia necesaria para volver a hacer proyectos de bajo impacto, reciclando, aprovechando recursos de la zona, trabajando con comunidades mayas, y sobre todo retomando técnicas milenarias que nos van a ayudar a crear nuevamente el sentido de este destino.

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Albercas Naturales

Aunque tener una piscina siempre implica un importante consumo de agua, existen las que son más “ecológicas” que otras. Es el caso de las conocidas como “albercas naturales” o “naturalizadas”, que se caracterizan por reproducir a pequeña escala el mismo proceso de depuración del agua que se da en los ríos y los lagos naturales. De este modo, no es necesario utilizar productos químicos ni artificiales.

El proceso de depuración es sencillo. La alberca se divide en dos zonas –la de baño y la de jardín acuático-, que no necesariamente deben de estar la una al lado de la otra (lo que permite que hagamos albercas interiores). El agua de la zona de baño es bombeada hacia el jardín acuático, que debe ocupar un tercio del espacio total. La zona de regeneración está compuesta por una fuente o un salto de agua (para oxigenar el agua), por un lecho de grava (que evita el paso de sólidos) y por plantas acuáticas (las raíces de las cuales se encargan de la extracción de nutrientes).

Sumergirse en una alberca natural es parecido a hacerlo en un estanque o en un río. Como es obvio, el agua no tiene un color tan azul como la que está tratada con cloro, pero es más saludable y permite que vivan y beban de ella ciertos animales. Estas son, sin embargo, prácticamente las únicas diferencias entre esta tipología de albercas y las convencionales, porque el acabado de obra puede ser el mismo si se desea.

Construir una alberca natural no tiene por qué salir más caro. Todo depende de los materiales que se usen y del acabado que se quiera. No obstante, a igualdad de condiciones, suelen valer un 25% más, que es el costo de construir un jardín acuático anexo. Contrariamente, el mantenimiento es más económico porque el propietario se ahorra el tener que comprar cloro. El único aspecto que debemos de tener en cuenta es que el jardín acuático requiere de ciertos cuidados, que son muy similares a los de un jardín común y corriente.

Las albercas naturales representan una de las técnicas que reduce en un gran porcentaje el impacto ambiental, al omitir el uso de químicos, además de que podemos lograr paisajismo de nulo impacto visual, integrando nuestros diseños a las zonas de selva y cenotes, logrando mantener la belleza de la naturaleza en nuestros proyectos.